En la vida hay elecciones. Uno puede elegir entre posibles caminos a transitar. Las elecciones se basan en los resultados que uno quiere alcanzar. Pero se puede elegir de manera consciente o inconsciente. Si uno no se toma el trabajo de pensar sus elecciones es probable que caiga en el camino común, por inercia y obtenga resultados que no lo hagan feliz.
Elegir los caminos de manera consciente no garantiza que uno logre alcanzar los resultados deseados, pero hacen que exista la posibilidad. De manera que si uno toma consciencia de los resultados que desea, de los principios en los que cree y de las cosas que no quiere que sucedan es más fácil elegir y no caer en caminos equivocados.
Cuando los caminos y las formas que elige la gente son similares, los resultados obtenidos van a ser similares.
Si los políticos utilizan estrategias similares, los resultados van a ser similares. Para que se dé un resultado diferente, el político va a tener que tomar una forma diferente, cambiando el sistema existente desde lo profundo.
Si a un hombre le interesa que no ocurra más determinado tipo de injusticia va a tener que elegir de manera consciente un camino que lo acerque a ese fin y no caer en la depresión de pensar que nada puede cambiar. De esta manera, el hombre caería en el camino ya existente sin poder cambiar el resultado.
Quizás a veces sea difícil tener en claro qué resultados se desea pero probablemente sea más fácil saber qué resultados uno no quiere
Elegir el camino es un paso y tomarlo, otro. Cuando se lo transita se cruzan obstáculos que pueden hacer que uno simplemente lo abandone. Para que esto no ocurra hay que estar atentos y tener en claro a dónde se quiere llegar. Aunque no se logre llegar al final del camino, lo transitado siempre vale más que nunca haberlo empezado.
martes, 1 de septiembre de 2009
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